sábado, 19 de noviembre de 2016

2. El jardín químico

El jardín químico es una de las reacciones que más me han gustado desde que tuve el placer de conocerla, la he hecho varias veces y nunca me ha dejado de sorprender la simplicidad y la belleza que puede tener la formación de estos cristales.
Al añadir sales metálicas a una mezcla de vidrio soluble y agua, se liberan los iones metálicos solubles en agua, pero que al entrar en contacto con el vidrio soluble, dan lugar a un compuesto insoluble (un silicato metálico) que actúa como una membrana semipermeable separando al resto de iones de la disolución.
Esta membrana semipermeable, deja entrar moléculas de agua en el interior de las "columnas" formadas, aumentando la presión interna hasta el punto de que acaban por romperse por algún lado, esto permite salir a los iones metálicos, que de nuevo dan lugar a silicatos metálicos insolubles, repitiéndose el proceso continuamente.
De este modo los cristales crecen, obteniéndose unas formas caprichosas que recuerdan a los corales con los llamativos colores de cada uno de los iones metálicos que hemos introducido.

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